En una nueva declaración de política médica, la Academia Estadounidense de Pediatría dice que  apoya la transición quirúrgica y hormonal  de los niños y adolescentes transgénero.

La declaración se publicará en octubre en la revista de AAP,  Pediatrics .

Según The Christian Post, el documento analiza las formas en que los padres y proveedores de servicios de salud pueden afirmar las elecciones de género de los pacientes, incluyendo alentar a los médicos de atención primaria a instalar baños neutrales en sus oficinas y señales que demuestren que la oficina es LGBT inclusive. La declaración también sugiere que la capacitación en diversidad para los empleados sea “útil para educar al personal clínico y administrativo”.

La AAP también recomienda que los médicos utilicen el término “afirmación de género” en lugar de “transición de género” para analizar las identidades de género de niños y adolescentes.

El Dr. Jason Rafferty, miembro de la Sección de AAP sobre salud y bienestar de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, escribió la guía.

La guía también apoya el uso de tratamientos químicos para detener la pubertad normal, diciendo que esos tratamientos son “reversibles”.

Los tratamientos se pueden usar hasta que el niño tenga 16 años y le da tiempo a la familia para “explorar la identidad de género, acceder a los apoyos psicosociales, desarrollar habilidades de afrontamiento y determinar aún más los objetivos del tratamiento”.

“Los datos disponibles revelan que la supresión puberal en niños que se identifican como [transexuales o de género] generalmente conduce a un mejor funcionamiento psicológico en la adolescencia y la adultez temprana”, afirma la guía.

La declaración también dice que el tratamiento químico para detener la pubertad puede ser arriesgado, y dice que “la investigación sobre los riesgos a largo plazo, particularmente en términos de metabolismo óseo y fertilidad, es actualmente limitada y ofrece resultados variados”.

En 2017, investigadores de la Universidad Johns Hopkins y de la Universidad de Washington llamaron a esos tratamientos “radicales” y “experimentales”.

Mientras tanto, el Colegio Estadounidense de Pediatras publicó su propia declaración de política en 2017, diciendo que los doctores, legisladores y educadores deberían “rechazar todas las políticas que condicionan a los niños a aceptar como una vida normal de suplantación química y quirúrgica del sexo opuesto”.

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