Miles de argentinos demostraron su insatisfacción con el proyecto de reforma de la ley de Educación Sexual Integral que pretende imponer la ideología de género en las escuelas del país. En el país, la marcha del 28 de octubre y otras deben suceder, si el gobierno no cede. Grupos religiosos católicos y evangélicos también se involucraron en el movimiento y amplificaron las demandas.

La semana pasada, millones de argentinos en diferentes partes del país participaron en la primera manifestación nacional a gran escala para rechazo público a la ideología de género en el currículo escolar. El lema de la campaña “No se meta con mis hijos”, fue visto en franjas, carteles, publicidad pagada en autobús y usada como hashtag en las redes sociales. También usaron como consigna “No al adoctrinamiento”.

Los padres quieren que el Estado respete su derecho de los padres a enseñar educación sexual de acuerdo con sus principios. Según los organizadores de la marcha, ellos buscan “un desarrollo y crecimiento sanos para sus hijos. Nuestra misión es erradicar la ‘ideología de género’ a través de la cual quieren adoctrinar a nuestros hijos en las aulas.

A la prensa, afirmaron: “Debemos salir y defender a nuestros hijos de los progresos de esta ideología antinatural y totalitaria, pues” Argentina está siendo colonizada en los ministerios gubernamentales, en las escuelas, en las universidades y en los periódicos.

Además de la gran marcha en la capital Buenos Aires, ocurrieron protestas más de 20 ciudades de norte a sur del territorio argentino. El impacto fue tan grande que ya existe la misma campaña en Perú, donde se producirán marchas el 15 de noviembre.