El Lago Kinneret, también llamado Mar de Galilea en el Nuevo Testamento, presenta una constante caída en su nivel. En cuanto al año 2004, cayó seis metros y corre el riesgo de desaparecer por haber sufrido cinco años de sequía y exceso de bombeo.

La sequía pone en peligro la mayor reserva de agua de Israel, porque va a disminuir el flujo que va hacia el río Jordán y el Mar Muerto, si no se toma una providencia. Además, debe comprometer el turismo de la región, que cuenta con millones de visitantes cristianos cada año.

Israel ve una solución en la desalinización, en la que es un líder mundial. El país planea doblar la cantidad de agua del Mediterráneo para luego canalizar la mitad de ella hacia el Mar de Galilea, que está a una distancia de 75 kilómetros.

Los israelíes esperan que las lluvias de invierno mantengan el lago por encima del nivel actual, hasta que el primer agua desalinizada se introduzca el año que viene.

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