Jeff Huxford era médico en una pequeña ciudad de Estados Unidos. Casado, padre de dos hijos pequeños, vida próspera y un cristiano asiduo en la iglesia. Después de lamentar por no tener una “gran historia con Dios” para compartir, sufrió un grave accidente, una semana después.

Según él, si no fuera por un milagro jamás podría contar una historia como esa. “No era ni para mí estar aquí”, se refirió a la gravedad de su situación. En mayo de 2012, un camión golpeó de frente con el coche que Jeff estaba dirigiendo. Cuando la emergencia llegó al lugar del accidente, su coche estaba prácticamente “enrollado” en un poste y había sufrido una lesión cerebral comprometedora.

Los médicos que lo atendieron dijeron que su supervivencia fue milagrosa. Seis años después, superando todas las expectativas el doctor aún escribió un libro contando su testimonio.

“Dios orquestó todo aquel día”, reveló. Él también cuenta cómo el Espíritu Santo se reveló de maneras peculiares. Antes del accidente Jeff ya lo conocía, pero no lo reconocía “como alguien que vive dentro de nosotros y que nos da poder”.

“Percibí que puedo usar mi vida para compartir sobre ese poder del Espíritu Santo, porque él mismo me fortaleció para eso y ahora yo dependo de él”, dijo.

De acuerdo con Charisma News, incluso jubilado, después del accidente, Jeff volvió a trabajar, pero sus médicos dijeron que no podía forzar mucho el cerebro. De esta forma, tuvo que reconsiderar su relación con Cristo.

Durante una conferencia junto a su esposa, oyó una predicación sobre el cristianismo tibio. “Así, porque usted es tibio, ni frío ni caliente, estoy a punto de vomitarlo de mi boca.” (Apocalipsis 3.16).

“Pensé: puedo muy bien ser una de esas personas tibias que están siendo” escupidas “por Dios”, cuenta. Después reveló que algo cambió dentro de él después de ese pensamiento. Él sabía que el Espíritu Santo lo estaba llamando para compartir su testimonio y que el tiempo para eso se estaba agotando

“Estoy haciendo esto porque los médicos ya preveían que debido a la lesión cerebral, en cinco o diez años puedo perder mucho de mi habilidad”, contó. “Haré lo que puedo hacer ahora, antes que todo empezara a empeorar”, enmendó.

Primero Jeff creó un blog, luego escribió un libro. Además, él da su testimonio siempre que se le pida. “Yo sobreviví a ese accidente cuando debería haber muerto. Hasta hoy, cuando los médicos me vienen así, ellos no entienden cómo todavía estoy funcionando. “Yo vio un verdadero milagro”.

comments