La noticia de que había galletas corrió rápidamente y cientos de niños fueron en busca de una para comer. “Juma, uno de nuestros pequeños, y Dawn, un misionero, estaban encargados de servir las galletas. Pero comenzaron a sospechar que quedarían en aprietos por tanta demanda. Los niños estaban tomando más de una y llenando sus bolsillos. No habría suficiente para todos, porque continuaban llegando cientos de niños”.

Heidi señaló como “enseñan a sus hijos a orar si necesitan comida”, sobre la base de lo que muestran las Escrituras. “Eso es lo que sucedió en la Biblia, y la Biblia es lo que vivimos. Por eso, nos basamos en las historias de la Biblia”, aseguró.

Ante la compleja situación, el pequeño Juma decidió orar para que Dios multiplicara las galletas para lograr alimentar a todos los niños. “Dios ha realizado milagros con alimentos muchas veces para nosotros, es normal que esto suceda con pan y pollo. Esta vez, el pequeño oró por esa bolsa de galletas”, explicó Heidi.

Continuó testificando: “Estaban Juma y Dawn, con cientos y cientos de niños, y la bolsa de galletas no se acabó”, contó la misionera.

Heidi reflexionó que esta no era una necesidad básica, pero también Dios bendice a sus hijos con mimos. “Este no fue un milagro necesario”, reconoció la misionera. No tenían que tener esas galletas. Pero Dios nos ama y bendice y nos da buenos regalos. Él también adora cuando confiamos en Él para responder a las más sencillas de las oraciones: ‘¡Socorreme!’.

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