Debido a los esfuerzos misioneros, más y más indios han tenido contacto con el Evangelio . El porcentaje de indígenas que se declaran evangélicos saltó del 14% en 1991 al 25% en 2010, por encima de los brasileños en general, según el IBGE. En 2018, la encuesta Datafolha apuntó una proporción del 32%.

En el caso de los indios cristianos está un debate antiguo, que volvió a la superficie con la elección del presidente Jair Bolsonaro y el nombramiento de la pastora Damares Alves como ministra de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, que ahora alberga a la Funai (Fundación Nacional del Indio ).

Funai no autoriza a la evangelización de las tribus aisladas, las cuales se pueden invertir en el nuevo gobierno. Ante la actual restricción, organizaciones como el Conplei y la AMTB (Asociación de misiones transculturales brasileñas) proponen el liderazgo de los indios como nueva estrategia para llevar el Evangelio a las 102 etnias no alcanzadas en el país, según estimaciones.

“La persona que está en el contexto es la mejor pieza para hacer ese trabajo”, dijo el pastor surcoreano Joshua Chang, de 53 años, a Folha de S. Paulo. Chang forma parte del Conplei y está al frente del proyecto Green Window, que pretende alcanzar 200 pueblos aislados ubicados en la “ventana verde” región de la línea de Ecuador con bosques tropicales.

“La relación del indio con el indio es mucho más abierta. “Con el no indio, necesitamos primero hacer una lectura de la persona”, dijo el pastor Edimar Pereira, de 40 años, que lidera una iglesia en la aldea Córrego do medio (a una hora de Campo Grande), donde el 90% de los cerca de 500 indios  son cristianos.

En la misma región se encuentra el Instituto Bíblico Cades Barnéia, la primera institución con foco en la preparación de líderes indígenas evangélicos. Bajo la dirección de los indios desde 1980, el instituto ofrece enseñanzas bíblicas y misioneros a los jóvenes.

El instituto pertenece a la Uniedas (Unión de Iglesias Evangélicas), formada sólo por pastores indígenas y pionera en enviarlos a las misiones. Son tres años de curso teórico y práctico, que incluye visitas periódicas a otras aldeas, además de entrenamientos de indígenas traductores de la Biblia -según la AMTB, 58 de 181 lenguas tenían traducciones de las Escrituras en 2010.

Las iglesias defienden que las misiones llevan a las aldeas servicios de educación y salud, además de ayudar a preservar la lengua y la cultura de esos pueblos, muchas veces ya perjudicadas por el contacto con las ciudades.