Japón se enfrenta a su mayor tasa de suicidios en 30 años. Una tendencia alarmante es el creciente número de niños que se matan a causa del bullying y la presión escolar.

Había varias razones para tratar de explicar por qué el suicidio continúa a crecer tanto en el país, pero los cristianos locales dicen que la falta de conocimiento acerca de Dios puede ser la razón por la que muchos japoneses desesperados se quitan la vida.

La estudiante japonesa Aiko Kudou todavía cree difícil creer que su amigo de infancia haya cometido suicidio.

“¿Cómo puede quitar su propia vida y dejar atrás a su familia, sintiendo tanta tristeza? Él se deprimió cuando su madre no aprobó la escuela de su elección, huyó de su casa, después de tres días lo encontraron muerto en un cuarto de baño, “Él cortó la muñeca y sangró hasta la muerte”, recuerda Kudou.

La tasa de suicidio entre los jóvenes japoneses subió a su nivel más alto en tres décadas. Según el Ministerio de Educación de Japón, 250 alumnos de primaria y media se suicidaron el año pasado.

Los informes dicen que, sobre la base de las notas de suicidio dejadas por estos niños, el bullying es la razón principal que los llevó a sacar sus propias vidas.

El Pastor Miyahara Tatsuhiro dice: “Ser parte de un grupo es muy importante en nuestra cultura, y es por eso que si el niño es diferente físicamente, él es siempre intimidado”.

Él dice que las personas que toman ese camino muchas veces no tienen propósito en la vida. A lo largo de la historia, Japón no tuvo una religión dominante. La religión se percibe como tradición, no como una manera de encontrar el propósito. Por eso, la fe no es vista como algo importante. Los japoneses buscan otras formas de realización.

Mina Kuboi da abrazos gratis en la estación de tren de Shibuya. “Doy abrazos libres porque quiero que las personas se relajen”, dice ella.

Cuando se le pregunta si ella sabe acerca de Jesús y si ella cree que la fe es importante, ella dice: “Sí, sé acerca de Jesús, pero para mí no es importante”.

Menos del 1% de la población japonesa es cristiana. Y es por eso que el pastor Miyahara está comprometido en compartir el evangelio con la población japonesa. Él predica fuera de una estación de tren todos los días mientras que la gente vuelve a casa del trabajo.

“Jesús me mandó compartir el evangelio y eso es lo que yo hago, algunos paran y conversan conmigo, es cuando les hablo sobre el amor y el sacrificio de Jesús por ellos, y también tengo la oportunidad de llevarlos a la oración” dice.

El pastor Miyahara cree que Cristo puede resolver el problema del suicidio ayudando a las personas desesperadas a encontrar esperanza y una razón para vivir.

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