Venezuela es uno de los países donde desnutrición alcanzo el 57% a menores de 5 años que sufre esta enfermedad en algún grado. Padres ni siquiera pueden comprar una lata de leche, pues vale casi cuatro salarios mínimos.

Con sus zapatos agujereados, Yemilay Olivar caminó 14 km hasta el hospital con su bebé desnutrida agonizando: los niños hambrientos son el rostro más desgarrador de la crisis venezolana, en medio de la polémica por la ayuda humanitaria.

A sus dos meses, Rosmilay, la menor de siete hijos, debería pesar unos 5 kilos, pero apenas llega a 2,5, 200 gramos menos que al nacer. Su piel adherida al hueso dificultó el tratamiento intravenoso en el hospital pediátrico Los Samanes, en Maracay, a unos 100 km de Caracas.

“No le hallaban la vena”, contó Yemilay, de mirada triste y piel opaca.

Huníades Urbina, presidente de la Sociedad de Pediatría, afirma que el “78% de la población infantil venezolana está en riesgo de algún tipo de desnutrición”, antes por la escasez de alimentos y ahora por la voraz hiperinflación.

Una lata de leche para recién nacidos cuesta el equivalente a 21 dólares.

Elder, una pediatra con 32 años de ejercicio, no recuerda una precariedad semejante. “Los niños vienen el hospital con los huesitos forrados en piel, me quedo espantada”, dijo.

Abrazando a su bebita, Yemilay, de 29 años, contó avergonzada que pasó su embarazo comiendo arroz o granos regalados. Asistió a la consulta de médicos cubanos, en un programa del gobierno, pero no le daban “nada de vitaminas”.

Su drama, como el de muchos otros, está ahora en el centro del pulso entre el opositor Juan Guaidó, reconocido como presidente interino por medio centenar de países, y el mandatario socialista Nicolás Maduro.

Para Guaidó, es urgente que ingresen medicinas y alimentos estadounidenses almacenados en Colombia. Pero Maduro lo rechaza alegando que es el inicio de una intervención militar.

Fuente Noticias Caracol

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