Li Liang, el líder de una Iglesia local en la provincia de Anhui. Según informaciones de la organización Bitter Winter, que monitorea los índices de persecución religiosa en China, Liang fue acusado de reproducir Biblias para distribuir a otros cristianos.

Cuando entraron en la residencia de Liang, los policías encontraron dos impresoras y una gran cantidad de papel, además de tinta, y un fragmento de la Biblia Sagrada. Así, concluyeron que él hacía copias del libro sagrado y lo llevaron preso.

Liang fue condenado a cinco años de prisión, acusado de ser “el jefe de una organización contrarrevolucionaria”. Después de cumplir su sentencia, sin embargo, permanece vigilado constantemente, teniendo su libertad amenazada.

“Aquellos que creen en Dios enfrentarán creciente persecución y sufrimiento en el futuro. Todos deben estar preparados: sin fe, será difícil continuar “, dijo un informante local.

El intento de imponer una forma de culto del Estado, lo que elimina la libertad religiosa, dirigió el ministro Bautista Marcos Woods para decir que el gobierno comunista chino actúa como Nabucodonosor.

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