A pesar del debilitamiento de la banda terrorista Estado Islámico, hasta el punto de que algunos gobiernos, como los Estados Unidos, ha anunciado recientemente su derrota total, la ideología religiosa musulmana radicalizado aún persiste en algunas áreas, incluso en el aislamiento.

La reciente divulgación de una condena judicial que involucra a un grupo de 30 hombres asociados al Estado islámico es un ejemplo de ello.

El caso ocurrió en Egipto a finales del mes pasado. Según autoridades del gobierno egipcios, los terroristas planeaban cometer un atentado suicida contra una iglesia en la ciudad de Alejandría.

De los treinta hombres que recibieron la sentencia, 10 lograron escapar y se encuentran prófugos. Los otros 20 fueron llevados a los tribunales y posteriormente detenidos, de acuerdo con información adicional.

Incluso con el refuerzo en las investigaciones y la lucha contra el terrorismo, los egipcios se enfrentan a una ola de intolerancia religiosa preocupante. El 11 de noviembre del año pasado, por ejemplo, un hombre de 22 años de edad se rompió en un templo cristiano con un arma cuerpo a cuerpo gritando “Alá es grande”.

Ya el 5 de enero de este año, una bomba explotó cerca de una iglesia de la ciudad de El Cairo, capital de Egipto, en el distrito de El-Haganá Ezzbet, matando a un policía que intentó desarmarlo.

Aunque estos episodios están directamente relacionados al radicalismo islámico, los grandes medios parecen despreciar esa correlación, causando más indignación a los cristianos, que se ven injustificados por la falta de apoyo político y moral contra esos ataques.

“El papel de los medios es revelar la realidad y no ocultar información para que los cristianos se calmen”, comunicó un periódico local tras el episodio de noviembre pasado.

“La situación en torno a los cristianos de Egipto no va a mejorar a menos que haya honestidad en confrontar por qué ocurren estos tipos de incidentes. Debemos seguir manteniendo a los cristianos de Egipto en nuestras oraciones”, declaró Claire Evans, gerente regional de International Christian Concern.

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