Aquí una pequeña introducción a la nota que se hizo viral en internet.

Hace 5 años atrás tuve una visión de la cena matrimonial del cordero que quiero compartir. La mesa alcanzaba desde un extremo hasta el ojo podía ver, con el otro extremo haciendo exactamente lo mismo podía observar puesto un vestido de lino blanco puro, muy hermoso para los ojos, y suave al tacto. Cada entorno era impecabley perfecto. La la base era de plata, muy brillante, las placas en eran de color blanco cristal con una marca particular que adornaba el contorno de la llanta de las placas en sí.

Los cubiertos eran plateados. Cuando reaccioné, note que me encontraba de pie delante de mi lugar en la mesa del Señor! Las tazas eran hermosisimas al compararla con cualquier cosa en esta tierra, antes de mí había un tazón, maravilloso en su contextura, que contenía pequeños trozos de comida, como postres. Y me dije “tienen chocolates en el cielo!” Y sí, habían chocolates pero la apariencia era excepcional, y tentador.

Mientras estaba de pie ante el lugar, observé frente a mí una gran multitud de gente que salía desde el otro lado de la mesa. Habían muchas caras, algunas que yo reconocía, la mayoría no sabía quienes eran. Pero, se mostraron en forma corporal como para saludarme. Entonces entendí que aquel día sería cuando todos los hombres de Dios se sentarían y cenarían, con Cristo a la cabeza.

A mi derecha contemplé una ventana solitaria. El marco era de oro, pero el centro era negro, tan oscuro como la noche más negra. Sentí un aliento de caminar hasta esa gran ventana, cuando de repentinamente apareció una familia de cuatro personas, sus ropas estaban rasgadas, como si fueran harapos. Miré al hombre, después a la mujer y a los dos niños, estaban mirando fijamente a la mesa, ellos querían estar allí. Entonces en ese momento oí una voz que decía: “Ve por las carreteras y los setos, y obliga a entrar, para que mi casa esté llena”.

Luego, la visión terminó.

No hay tanto tiempo para hacer esta obra que Cristo nos ha llamado a realizar, el tiempo se acorta, debemos predicar el evangelio y hacer discípulos. Debemos cumplir la comisión más grande de Cristo en estos últimos días y salir a predicar el evangelio a todos los hombres para que su casa esté llena.

“Y el ángel me dijo:” Escribe: Bienaventurados los invitados a la cena de bodas del Cordero “. Apocalipsis 19: 9

Fuente: Familia Cristiana

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