Sal Moreti es una maquilladora de famosas. Sal nació llamandose Salvador hace 34 años, sin embargo, por 18 años asegura que se sintió aprisionada en un cuerpo que no era el suyo. “A los 31 años quise terminar con mi vida. “Me subí a las escaleras de Gavea hasta que escuche una voz y pensé que estaba loca”, recordó.

Actualmente tengo un ministerio, voy a los encuentros de jóvenes. No levanto la bandera LGBT o la bandera evangélica. Levanto la bandera del ser humano. Quiero que las personas que se sientan como yo: respetadas por ser quienes son”.

La primera persona en darse cuenta de sus gustos por los hombres fue Claudete, su profesora del preescolar. “Ella llamo a mi madre en distintas ocasiones a la escuela, porque me la pasaba jugando con las niñas. Claudete me dejaba reunirme con las personas que yo quería. Nunca me olvidare de ella”, recordó.

Con el pasar del tiempo Sal se fue a Sau Paulo, después a Rio, y comenzó una red de contactos que la llevó a maquillar a las personas más famosas del país como Ana Maria Braga, Hebe Camargo y fue con Preta Gil su relación profesional mas larga, fueron 8 años juntos.

Su vida profesional estaba en su mejor momento, pero su vida personal era un desastre. Sal no aceptaba lo que era, saboteaba su propia transexualidad y no quería pensar mas en eso. “Sin embargo, eso me consumía todo el día y la noche. Estaba deprimido, después tuve síndrome del pánico. Solo tenia fuerzas para trabajar”, expreso. Cuando paso el episodio de la Piedra de Gavea paso, Sal se dio cuenta que esta loca por escuchar una voz que la guiara en su fe y poder encarar el desafió de poner en cero quien era y empezar.

Sal le aviso a su familia sobre la transición de genero y alega que nunca había sentido tanta paz. “Me demore en ir a la iglesia porque experimente discriminación. Hasta que me sentí apoyada por mis pastores. En la actualidad las personas en el culto no me miran como alguien diferente a ellos, me aceptan como Sal”, remarcó.

Fuente: Diario Cristiano