La investigación sobre el escandaloso caso del niño Rhuan Maycon da Silva Beaver , 9, que fue asesinada por su madre y su amante ganó detalles aún más crueles. Según el laudo cadavérico, el niño llevó 12 cuchillos, siendo uno en el pecho mientras dormía y habría sido decapitado (la cabeza arrancada) cuando aún estaba vivo, con signos vitales presentes.

La Policía Civil constató que en total fueron 12 golpes de cuchillo, dados por Rosana Auri da Silva Cândido, de 27 años, su propia madre. Después de la primera tirada en el pecho, el niño aún se había levantado y se quedó de rodillas al lado de la cama, cuando fue atacado brutalmente por seguidos golpes. El crimen se produjo el 31 de mayo.

Según la PCDF, mientras la madre empezó a descuar el cuerpo, tras haber asesinado al niño, Kacyla Priscila Santiago Damasceno, de 28 años, encendía la barbacoa para quemarla, a fin de deshacerse de las evidencias. Ella también habría sostenido al niño durante el apuñalamiento.

En una rueda de prensa, el médico-legista Christopher Diego Beraldi Martins, afirma que la madre retiró toda la piel del rostro del niño, antes de ser colocada en la barbacoa para ser jugada en un inodoro. La mujer aún intentó retirar con un cuchillo los globos oculares de Rhuan, con el objetivo de imposibilitar el reconocimiento por parte de la policía.

Los relatos son que después del intento de asar el tórax, cabeza, piernas y brazos, las mujeres desistieron al percibir que la carne no desprendía de los huesos, como esperaban que sucediera. Fue cuando decidieron dividir las partes del cuerpo en dos mochilas infantiles, siendo que una de ellas fue jugada en un alcantarillado de la Quadra 425 de Samambaia.

Un año antes del asesinato, las mujeres habrían hecho una cirugía casera de reversión de sexo en el niño, decepcionando su pene. Después pasaron a huir de ciudad en ciudad para que el crimen no fuera descubierto, hasta que la madre atacó al niño cruelmente e intentó deshacerse del cuerpo.

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