Una huella de una mano, un dedo, una huella y un martillo son parte de un creciente número de “fósiles imposibles” – llamados así porque invierten el calendario evolutivo y desmienten categóricamente la teoría de la evolución.

Una huella en piedra caliza de la época del Cretácico  hace 110 millones de años  fue encontrada cerca de Weatherford, Texas, en la década de 1970.

Este elemento se encuentra en exhibición en la Creation Evidence Museum en Glen Rose, Texas.

Estos descubrimientos sugierem lo siguiente: o bien hubo criaturas en la tierra mucho antes de lo pensado, o los métodos de obtención de fechas son defectuosos y la tierra es mucho mas jóven de lo que los científicos quieren admitir.

Dedo humano fosilizado El hecho de que la carne se haya fosilizado (normalmente sólo los huesos se mantienen a través de milenios como fósiles) podría ser el producto de una sepultura inmediata en el barro, por ejemplo, causada por una enorme inundación.

Una huella de un pie – conocida como la Pista Burdick – fue encontrada también en formaciones calizas cretácicas en el estrato Cruz Branch, un afluente del río Paluxy en Glen Rose, Texas.

El llamado “Martillo de Londres” es una reliquia que data de una era anterior al hombre de acuerdo con modelos actuales. Fue descubierto por Max y Emma Hahn en 1936 durante una caminata.

Evolucionistas incondicionales han trabajado vigorosamente para tratar de desacreditar estos descubrimientos – y con razón, ya que tiran por el piso la Teoría de la Evolución.

Según la gran mayoría, la forma en que los científicos defienden su teoría favorita a pesar de los descubrimientos que la desmienten, revela la falta de rigurosidad científica que poseen estos defensores.

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