El gobierno de la región de Xingjiang, al oeste de China, está llevando a cabo una campaña deliberada para separar de sus padres a los niños de familias musulmanas, según denuncia una investigación de la corporación británica BBC. “Al mismo tiempo que cientos de miles de adultos están siendo detenidos en gigantescos campos, se está llevando a cabo una rápida campaña a gran escala para construir internados”, dice la investigación del medio.

Por  otro lado el trabajo de BBC apunta a los niños de origen uigur, que están siendo separados de sus familias y llevados a grandes centros de internamiento de menores recién construidos. Allí, se les enseña chino y son inmersos en un proceso de sinización. Estos centros, reporta la investigación, están protegidos con alambre de espino y tecnología de vigilancia. Los uigures son el principal grupo étnico y religioso minoritario en Xinjiang y tienen vínculos tradicionales con Turquía. Miles de uigures han sido detenidos y encerrados en campos de detención. Desde el gobierno chino dicen que están combatiendo el extremismo religioso en “centros de entrenamiento profesional”. En el área de Xinjiang el gobierno está invirtiendo grandes cantidades de fondos para construir y mejorar las facilidades educacionales, incluyendo miles de habitaciones para dormir. Mientras que el aumento de las inscripciones preescolares en China ha sido del 8% entre 2015 y 2018, en Xinjiang ha alcanzado el 149% y nueve de cada diez casos han correspondido a niños uigures.

La investigación periodística muestra que “el gobierno de Xinjiang está tratando de obtener un control total sobre la generación joven para literalmente criar a una nueva generación que ha sido cortada de sus raíces originales, sus creencias religiosas, su identidad cultural e, incluso, su idioma”. Lo que en palabras de Zenz se puede catalogar como “genocidio cultural”

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