La organización de planificación familiar Planned Parenthood está cobrando más, usando sus ahorros, intensificando sus campañas de recaudación y advirtiendo sobre más embarazos indeseados y enfermedades sexuales como consecuencia de nuevas normas adoptadas por el gobierno de Donald Trump.

Las nuevas normas, que le prohibían a Planned Parenthood aconsejar a mujeres sobre abortos a riesgo de perder financiamiento público, llevaron a la organización a renunciar a ese financiamiento y salirse de un programa federal que le otorgaba 260 millones de dólares.

Las consecuencias son particularmente graves en Utah, donde Planned Parenthood era la única entidad que ofrecía asistencia de planificación familiar bajo el programa federal Título X.

Una situación similar ha surgido en Minnesota, donde Planned Parenthood ayuda al 90% de las personas que reciben asistencia del Título X. Allí también, la organización empezar a cobrar, pues ha perdido 2,6 millones de dólares anuales.

La organización teme que la nueva situación provocará una crisis de embarazos no deseados y enfermedades sexuales.

“Creemos que habrá una crisis de salud pública debido a la negativa del gobierno de dar asistencia”, explicó Sarah Stoesz, presidenta de la división centro-norte de Planned Parenthood. “Son momentos muy tristes para el país”.

Planned Parenthood y otras organizaciones se retiraron del programa oficial, en vez de acatar la nueva norma que le prohibía referir a mujeres a abortos.

Los republicanos, especialmente los sectores cristianos evangelistas que se oponen al aborto en toda circunstancia, desde hace años han exigido “quitarle fondos a Planned Parenthood”.

Planned Parenthood ofrece múltiples servicios de salud femenina, pero uno de ellos es el aborto, y los creyentes dicen que el programa federal constituía un subsidio.

También en Minnesota, Planned Parenthood está considerando la posibilidad de cobrar.

“Seguiremos ofreciendo todos los servicios y seguiremos manteniendo abiertas las puertas, pero empezaremos a cobrar según la posibilidad de cada quien, aunque antes no cobrábamos”, recalcó Stoesz. “La población vulnerable que antes podía recibir métodos anticonceptivos y pruebas de enfermedad sexual gratis, ahora no podrán”.

Los gobiernos locales en algunos de los estados  como Hawaii, Illinois, Nueva York y Vermont — dicen que tratarán de reemplazar al menos parte de los fondos federales. En los estados del sur el impacto será leve porque Planned Parenthood no ofrecía allí programas del Título X.

La directora de la sección de Planned Parenthood en el noroeste y Hawaii, afirmó que el sur de Idaho podría verse afectado debido a que unas 1.000 mujeres de bajos ingresos en la zona de Twin Falls no podrán recibir atención médica.

“Haremos todo lo posible para prestar la misma atención médica, pero sabemos que esto no es sostenible y estamos evaluando todas las opciones”, declaró.

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