Una bebé en República Checa nació sana luego de permanecer durante más de tres meses en el vientre de su madre que era mantenida viva con un respirador tras sufrir un accidente cerebro-vascular que la dejó con muerte cerebral.

Eliska nació con un peso de 4.62 libras (2.1 Kg) y 16.53 pulgadas ( 42 centímetros) de largo, luego de permanecer 117 días en el cuerpo de su madre, quien fue mantenida viva de forma artificial para permitir que la pequeña bebé se desarrollara.

La madre de 27 años murió a causa de una hemorragia cerebral cuando tenía 16 semanas de embarazo. A través de un comunicado, el hospital señaló que la mujer había tenido antecedentes de malformación arteriovenosa con manifestaciones de epilepsia.

Según los médicos del Hospital Universitario de Brno, no ha sido posible en ninguna otra parte del mundo mantener al feto dentro del vientre de su madre ese tiempo en tales condiciones.

“Se prestó especial atención a la nutrición para garantizar las necesidades energéticas de la madre, pero lo más importante es el crecimiento y desarrollo óptimos del feto”, señaló la institución de salud.

Complicaciones durante el embarazo

Pese a que la niña no tuvo complicaciones al nacer, durante el proceso de embarazo se registraron cuatro complicaciones infecciosas que requirieron atención con antibióticos, sin que causaran afectaciones en la bebé.

El buen estado de salud de la madre antes de su deceso permitió que el desarrollo del feto en el vientre fuera óptimo.

El hospital informó que la pequeña Eliska fue entregada a su padre, con quien ya está en casa.
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