Asia meridional y oriental “es hoy el área del mundo más expuesta”, incluso superando a Oriente Medio, según Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) en su Informe sobre la persecución de los cristianos en el mundo, publicado este miércoles 23 de octubre.

Analizando la situación de los cristianos en el mundo durante el período 2017-2019, el documento muestra que, si bien el Estado Islámico ha visto un claro retroceso en Siria e Irak, los islamistas han aumentado el número de ataques guerrilleros selectivos en todo el mundo, y especialmente en Asia.

En Sri Lanka, 258 personas murieron el 21 de abril de 2019 en una serie de ataques terroristas. Estaban dirigidos a hoteles de lujo y tres iglesias, llenas de cristianos, que celebraban el domingo de Pascua.

Pocos días después de los ataques mortales, el cardenal Malcolm Ranjith, arzobispo de Colombo, capital de Sri Lanka, criticó la falta de acción del gobierno para proteger a los cristianos. Le dijo a AIN que “se han descubierto cinco campos de entrenamiento para yihadistas”.

Unos meses antes, el ISIS se atribuyó la responsabilidad de otro ataque contra una isla predominantemente musulmana en el archipiélago filipino del sur. El 21 de enero, dos bombas explotaron durante la misa dominical en la Catedral de Nuestra Señora del Monte Carmelo en Jolo. Saldo: 20 muertos y más de 100 heridos.

Según AIN, “los cristianos son el blanco de extremistas militantes violentos (…). Perciben a los cristianos locales como objetivos legítimos que representan una alternativa a atacar directamente a Occidente”.

Las amenazas se multiplican

Aunque los crímenes contra los cristianos a menudo son el resultado de ataques terroristas dirigidos principalmente a Occidente, AIN también está alarmada por el aumento del ultranacionalismo agresivo y el autoritarismo estatal. “Se están afianzando como los principales impulsores de la persecución de los cristianos en el sur y este de Asia”, dice la asociación.

El año 2018 estuvo marcado por el caso de Asia Bibi en Pakistán. Esta mujer cristiana y madre de cinco hijos fue condenada a muerte en 2010 por un tribunal paquistaní por beber en un punto de agua reservado para los musulmanes.

Después de nueve años en prisión, la Corte Suprema finalmente la absolvió bajo presión internacional. Pero luego se realizaron muchas manifestaciones para exigir un recurso contra la decisión de la Corte Suprema. “Esta creciente convergencia entre los grupos religiosos nacionalistas y el poder es una amenaza creciente y en gran parte no reconocida”, dice AIN.

En China, a pesar de la presión de la comunidad internacional y del Vaticano, entró en vigencia una nueva regulación sobre asuntos religiosos el 1 de febrero de 2018. Prohíbe las enseñanzas “no autorizadas” e insiste en que los grupos religiosos denuncien cualquier actividad on line. Una situación muy preocupante para un país que aspira a convertirse en la potencia líder mundial.

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