El mundo está revolucionado, pues apuntan a que Dios existe. Y aunque la ciencia no nombra ni a un ser supremo ni ha Dios en el contexto de los creyentes, la realidad es que actualmente existe un punto de convergencia entre la ciencia y la religión.

Los científicos consiguieron las ondas gravitacionales del Big Bang y comprobaron que pasó menos de un segundo, antes que un punto diminuto se convirtiera en la gran inmensidad que es le universo en la actualidad.

El Centro Hadvard-Smithsonian de Astrofísica construyó un telescopio muy especial en el Polo Sur, que se llama “Bicep2” y ha estado escaneando el cielo, recolectando la energía “fósil” del Bing Bag, para llegar a estas conclusiones.

Así mismo, Richard Swinburne, profesor emérito de Filosofía en la Universidad de Oxford, sostiene que “las investigaciones científicas recientes sobre la estructura del universo, demuestran que la materia inicial y las leyes de la naturaleza, tenían que presentar cualidades realmente especiales para que evolucionara la vida”. Con esto, se cree que el universo surgió, gracias a una Fuerza Creadora.

La nueva evidencia sugiere que para que existiera el universo tuvo que haber un agente generador del principio de causa y efecto. Sin proponérselo, los científicos están favoreciendo lo que establece el libro de Génesis en la Biblia donde se lee, “En el principio Dios creó los cielos y la tierra”.

Por otro lado, el astrónomo ateo, Fred Holey, quien defendía la teoría del “Big Bang” sugerida por el físico ucraniano, George Gamow, en 1948, hoy cree que la creación del universo no se debe a una explosión caótica, sino que fue un evento completamente ordenado que no puede ocurrir por casualidad.

Mientras, John Kovac, investigador del CFA y líder del BICEP2, afirmó que el haber detectado las ondas gravitacionales es uno de los logros más importantes en la cosmología.

Y el astrofísico, Sir Alfred Hoyle, estuvo de acuerdo en que la formación del Cosmos requirió de “una superinteligencia” que unió la física, la química y la biología para crear al universo.

En la ciencia existe lo que se conoce como coincidencias imposibles, las cuales permiten la existencia de la materia y son: la interacción nuclear fuerte, la interacción nuclear débil, el electromagnetismo y la gravedad. Sin embargo, proporción energética con la que interactúan es tan precisa, que la más minúscula variación anularía completamente cualquier posibilidad de existencia de materia y, por lo tanto, del Cosmos.

Para entender esta nueva teoría, hay que saber que la ciencia se basa en probabilidades.

Cuando algo está científicamente demostrado, significa que es muy probable que sea cierto, pero existe un margen de error.

El bosón de Higgs

En el 2012, se halló la llamada partícula de Dios o el bosón de Higgs.

Aunque hace más de dos décadas el premio Nobel de Física, Leon Lederman, escribió un libro de divulgación sobre las partículas elementales que se llamó: ‘La partícula de Dios: si el universo es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?’.

Según elpais.com, el autor quería llamar a su libro ‘La maldita partícula (The Goddamn Particle)’ porque había resistencia para definir este misterio como si fuera una fuerza sobrenatural.  No obstante, este título fue descartado porque los editores pensaron que podía ser ofensivo.

El Higgs es una de las partículas elementales que predice el modelo estándar con el que se forma la materia.

Los físicos sostienen que cuando el universo acababa de nacer, solo una millonésima fracción de segundo tras su inicio, lo que había eran esas partículas fundamentales y una gigantesca energía, calor, y el espacio y el tiempo. De las interacciones entre esas partículas surgió todo lo que ahora forma el universo.

Pero el bosón de Higgs ayuda a que todas las partículas tengan masa.

En 1964, Peter Higgs, describió esta teoría como necesaria para que funcione el Modelo Estándar, en el cual se basa la física actual. Por eso, esta partícula tiene su apellido.

¿Crees en Dios?

Fuente: Telemundo

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