Hechos como los de 2017 en la Primera Iglesia Bautista de Sutherland Springs, donde murieron 26 personas después de que un hombre entrase en el templo y abriese fuego contra las personas que se encontraban congregadas, han sumergido en el debate sobre el control de la posesión de armas en Estados Unidos a la población cristiana evangélica, que desde el año 2000 ha sufrido 19 ataques fatales. La cuestión de cómo las iglesias deben articular su seguridad ha vuelto a ser discutida en el último mes, después de que un tiroteo en una iglesia de Texas se cobrase tres vidas más el pasado diciembre.

Según datos recientemente publicados por el ministerio LifeWay Research, el 80% de los pastores protestantes estadounidenses afirma que sus iglesias tienen algún tipo de medidas de seguridad en los lugares en los que se reúnen para celebrar sus cultos. “Las iglesias son de los algunos de los puntos de encuentro más comunes en cualquier comunidad, y esto las hace vulnerables”, dice el director ejecutivo de la entidad, Scott McConell.

Aunque la publicación de LifeWay Research se basa en encuestas realizadas previamente al último ataque registrado en Texas, un 23% de los pastores protestantes dicen que sus iglesias tienen contratada seguridad privada, y un 6% señala que también cuentan con la presencia de policías en la celebración de los cultos. De hecho, para el 73% de los feligreses y de las personas que se congregan, ver a un policía o a un guardia de seguridad en el recinto les hace sentir “más seguridad”, mientras que solo el 8% se siente “menos seguro”.

En el 45% de las iglesias hay miembros armados

Hasta el 45% de los pastores entrevistados afirman que una parte de las medidas de seguridad adoptadas se traduce en tener miembros de la iglesia armados. Es el caso del último episodio vivido en Texas, el pasado mes de diciembre, en el que fueron dos feligreses los que redujeron al atacante. Según LifeWay Research, se combina este dato “con los porcentajes de quienes dicen contar con policías y personal de seguridad, el 51% de la iglesias tiene armas de fuego durante sus cultos”.

La presencia de armas en las iglesias es más común en las comunidades del sur (51%) y del oeste (46%) que en noreste (33%). En cuanto a las denominaciones ‘más armadas’, pentecostales, bautistas y la Iglesia de Cristo se sitúan a la cabeza, mientras que en el caso de metodistas, luteranos y presbiterianos y reformados, las armas en las iglesias son excepciones.

La medida de seguridad por la que aboga la mayoría, hasta el 62% de los encuestados, es la de contar con “un plan intencional contra un tirador activo”. También, más del 28% dicen tener equipos de comunicación por radio entre el personal de seguridad de la iglesia, y un 3% cuentan con detectores de metal a la entrada. El 27% de la comunidades ha aplicado una política antiarmas en los lugares de culto y los puntos de encuentro en los que se celebran los servicios religiosos. “Los pastores están intentando equilibrar dos responsabilidades”, dice McConell. “Proteger a los que están en el interior y ser lo más acogedor posible para quienes están fuera”, añade.

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