Los continuos ataques terroristas y asesinatos de cristianos en Nigeria han suscitado una creciente preocupación entre los grupos de vigilancia de la persecución religiosa, como Open Doors Mission. En un artículo reciente, la organización internacional afirmó que la situación crítica requiere una resolución urgente por parte del gobierno nigeriano.

Una campaña que pide el fin de los ataques en el sureste de Kaduna está movilizando a actores, actrices, músicos y cineastas en una serie de videos cortos.

Uno de los artistas involucrados en la campaña es el cantante nigeriano Joel Amadi, quien perdió a su padre en un ataque en la aldea de Zikpak el 24 de julio. El ataque habría sido responsabilidad de los llamados terroristas . Al menos 10 personas murieron en el incidente, incluido un pastor, además de extremistas islámicos que aún intentan incendiar una iglesia.

“Soy víctima de las muertes en Kaduna. Quiero que todo el mundo escuche mi voz. Deseo que reine la paz y la unidad ”, dijo Amadi en un video.

El 9 de agosto, cristianos de diferentes denominaciones se vistieron de negro y se reunieron en una iglesia en Kaduna, la capital del estado, para protestar por la creciente violencia en la región.

Según cifras publicadas por la Misión Puertas Abiertas, solo los ataques de fulano de tal en el Cinturón Medio en Nigeria ya se han cobrado la vida de al menos 3.507 cristianos entre enero de 2016 y junio de 2020.

La causa de la crisis

Los crecientes ataques y tensiones en la región tendrían una raíz teóricamente socioeconómica. Con el aumento de la desertificación, los pastores de cabras fulani, de etnia nómada, habrían salido a buscar pastos en el sur del país, intensificando así la presión por recursos ya escasos.

El caso es que esta crisis también se utiliza como pretexto para que los llamados (extremistas) radicalizados practiquen la imposición del Islam y así ataquen a los cristianos, teniendo un conflicto de tierras que enmascara acciones de intolerancia religiosa. El grupo experimenta oleadas de radicalización en las que la conquista de la tierra se justifica por la expansión de la religión.

Como tal, los grupos islámicos encuentran oportunidades en estas condiciones. En las últimas semanas, un grupo afiliado de al-Qaeda, llamado Vanguardia para la Protección de los Musulmanes en el África Negra (Ansaru) ha afirmado estar detrás de un ataque reciente en el estado de Kaduna.

“Mientras la violencia étnica y el bandidaje continúen extendiéndose por Nigeria, es probable que Ansaru intente explotar el caos para resurgir”, informó el Long War Journal.

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