Un millar de personas han sido detenidas durante el último fin de semana de protestas en Bielorrusia contra el régimen de Alexander Lukashenko. En los cien días transcurridos desde las elecciones nacionales del 9 de agosto, que supuestamente ganó el presidente con el 80% de los votos, cientos de miles de personas (incluyendo a destacados artistas y deportistas) han denunciado públicamente el fraude electoral. Los principales líderes de la oposición están en la cárcel o en el exilio.

Los cristianos del país han instado a los creyentes de otras partes del mundo a “fortalecer su oración por nuestro país”. Tres grupos evangélicos han pedido este 16 de noviembre orar “por el fin de la crueldad, la violencia y el derramamiento de sangre”. También por los gobernantes del país, “para que tengan el temor de Dios, y recuerden que existe el juez supremo, ante quien todos responderemos (Romanos 14:12)”. También han anunciado una semana de ayuno e intercesión.

Lukashenko, en el poder desde 1994, dice que los manifestantes han sido financiados y manipulados por potencias extranjeras. La policía ha utilizado la violencia para dispersar cientos de manifestaciones pacíficas y más de 17.000 personas han sido detenidas desde el inicio de las protestas en verano.

“Hay menos banderas de la oposición”, señalaba recientemente un manifestante a la BBC. “El ambiente festivo se ha ido. Cada vez que uno sale para unirse a una marcha de protesta, no sabe si volverá o no. Hay muchos nervios”.

Cientos de personas han comunicado haber sido golpeadas y torturadas en centros de detención, acusaciones que han sido respaldadas por imágenes de vídeo e informes médicos.

Muchos cristianos en Bielorrusia han apoyado las manifestaciones y han expresado su deseo de justicia y libertad. Entre los que han organizado acciones de protesta se encuentran los estudiantes evangélicos, aunque la crisis política ha provocado debates internos entre muchas congregaciones evangélicas.

La presión internacional sobre el régimen del conocido como ‘último dictador de Europa’ ha implicado sanciones de la Unión Europea, que ha reiterado su “condena de la violencia” y ha pedido a las autoridades bielorrusas que “liberen a todos los detenidos y se involucren en un proceso nacional inclusivo de diálogo”.

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